Archivado en: Lugares, Poesía | Etiquetas: emigrante, infancia, poesia, Teide, tenerife
Ante la majestuosidad del mar,
del Teide, la sabiduría del Drago
y la fuerza de quienes
decidieron aventurarse más allá del horizonte…
Me llamas,
me buscas, me atraes,
me gritas, me cantas, me deseas.
¿Quién puede rechazar
tu mirada en la oscuridad
mientras recibe
el rocío plateado de la noche?
¿Quién puede ignorar
la atracción de tu hoguera
mientras se perfilan
las barcas de los pescadores?
¿Cuántas ilusiones te has llevado?
¡Nunca las devuelves!
¿Cuántos corazones has robado?
¡Nadie pone coto a tu desafío!
¡Nadie pone barrera a tu atrevimiento!
¿Quién puede comprender el dolor
de mi alma cuando decidí abrazarte?
¿Quién puede comprender mi llanto
si escondo mis tristezas al compás de las canciones?
Aceptar tu destino fue encadenarme
a tus caprichos.
No hay punto de retorno
porque tu encanto
ha carcomido mis deseos.
Sin embargo…
seguiré tu voz.
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