Archivado en: Lugares, Poesía | Etiquetas: emigrante, infancia, Teide, tenerife
Ante la majestuosidad del mar,
del Teide, la sabiduría del Drago
y la fuerza de quienes
decidieron aventurarse más allá del horizonte…
¿Cuántos años han pasado sobre tu historia?
Siempre fuerte…
soportando las inclemencias del tiempo,
las ironías de la vida,
las maldades,
los cantos,
escuchando las coplas de amor
y el dolor del desencanto de aquellos que,
como yo,
nos vamos.
Aquí quedarán
los besos que entonábamos
a la luz de la farola en las noches de verano.
No hay lugar,
en el océano infinito,
en el cual pueda encontrar el aroma de estas olas
que me recuerdan tu piel.
Escucho las canciones del futuro incierto
que no está escrito en ningún libro
sino en la mente
y en los corazones del pueblo.
En tu juego con la arena
borras las huellas y preparas el camino
para el caminante que vendrá.
Solamente me regalas el recuerdo
y a veces cuesta mucho recordarlo.
Tu silueta la llevaré
en las rendijas de mi memoria
para recordar tu piel árida,
la frescura de tu brisa y el fuego intenso
que de tu alma nos haz regalado.
El mar y el fuego
han marcado tu pasado,
y el futuro
te aguarda en el susurro de la vereda,
en el llanto de tus lamentos
y en el canto de tus poetas.
Dejar un comentario hasta ahora
Deja un comentario