Archivado en: Poesía | Etiquetas: camino, esperanza, humanidad, persona, pobreza, silencio, sociedad, vida
Antes
de que los primeros rayos del astro rey llegaran
a pintar con su luz éste día,
salía yo en medio del silencio
buscando mi camino.
Aquel que todos los días es testigo
de mi destino.
Hoy
me niego a ser pasajero ciego de lo que pasa
cuando desde el punto A al punto B,
mi cuerpo como autómata avanza
ignorando mí camino.
¿No tendré tiempo de observar por un segundo
qué se esconde en éste laberinto?
La brisa
taladra los huesos de quienes con paciencia
dicen “nos vemos”, quizás un “hasta luego”,
en busca del pan, del sustento,
del saber o de la sabiduría,
¿por qué no dejar que pase el tiempo
y admirar aquello que no vemos?
Sociedad
que nos exprime, déjanos libre por un segundo
para dejar nuestro peldaño
bajando hasta el de aquel que va a nuestro lado
para darle aunque sea un saludo,
no es uno de hermano,
bastaría el de usuario del mismo camino.
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